Prácticas básicas de compras
Deja de comprar a salto de mata y empieza a gestionar tus compras ContáctanosYa no compras de cualquier manera. Tienes un proceso, alguien que pide ofertas, unos proveedores de confianza y un circuito que más o menos funciona. Pero si eres honesto, sabes que todo se sostiene sobre la costumbre y sobre la memoria de un par de personas. No negociáis cada compra de forma sistemática, sino cuando alguien se acuerda o cuando el precio sube tanto que ya no queda otra. La homologación de proveedores la hacéis de palabra. Y si te preguntan cuánto ahorrasteis el año pasado en compras, no tienes un número, tienes una sensación. Esa es la segunda etapa: hay método, pero todavía no hay disciplina.
Señales de que estás en esta etapa
No hace falta auditar nada para reconocerse. Si te suenan tres o cuatro de estas frases, estás justo aquí:
- Negociáis cuando toca renovar o cuando hay un problema, no de forma planificada y recurrente.
- Trabajáis con los proveedores de siempre porque «nunca han fallado», pero no hay criterios escritos para darles entrada ni para sacarlos.
- No tienes un cuadro de mando de compras: ni ahorro conseguido, ni plazos de entrega, ni concentración por proveedor, ni nivel de incidencias.
- Las condiciones de pago las heredasteis del primer pedido y nadie las ha vuelto a tocar.
- El conocimiento de qué se compra, a quién y a qué precio vive en la cabeza de una o dos personas. Si se van, se va con ellas.
- No existe una política de compras escrita: cada uno hace lo que le parece razonable.
Esta etapa no es un fracaso, es lo normal cuando una empresa ha crecido más rápido que sus procesos. El problema es que es la etapa donde más dinero se queda sobre la mesa sin que nadie lo vea, porque comprar bien por casualidad no es lo mismo que comprar bien por sistema.
Qué hace Forsitis por ti en esta etapa
Te ayudamos a dar el salto de «comprar» a «gestionar las compras». No venimos a montarte un departamento gigante ni a llenarte de burocracia que nadie va a usar. Venimos a implantar las pocas prácticas que, bien hechas, multiplican el resultado: que negociéis con criterio y de forma regular, que sepáis a quién compráis y por qué, que tengáis cuatro o cinco números que de verdad importan, y que las reglas dejen de estar en la cabeza de alguien para estar escritas y ser de la empresa.
Trabajamos contigo y con tu equipo dentro de tu realidad. Cogemos lo que ya funciona, lo ordenamos y le añadimos lo que falta para que el día a día de las compras se profesionalice sin parar la operativa. Es la base sobre la que después se construye una gestión de compras madura, con políticas, indicadores y mejora continua de verdad.
Qué incluye
- Negociación estructurada con proveedores. Definimos qué se negocia, cada cuánto y con qué argumentos. Te dejamos un método repetible (preparación, objetivos, palancas) para que el ahorro no dependa de la habilidad puntual de quien negocie ese día.
- Homologación formal de proveedores. Pasamos del «este es de confianza» a unos criterios claros de alta, evaluación y baja: calidad, plazos, solvencia, capacidad. Así dejáis de depender de la costumbre y empezáis a decidir con datos.
- Primeros KPIs de compras. Montamos un cuadro de mando sencillo y útil: ahorro conseguido, cumplimiento de plazos, concentración por proveedor, incidencias. Pocos indicadores, pero los que mueven la aguja.
- Optimización de condiciones de pago. Revisamos plazos, descuentos por pronto pago y financiación de proveedor para mejorar tu tesorería sin tensar las relaciones que ya funcionan.
- Políticas de compra. Dejamos por escrito quién puede comprar qué, hasta qué importe, con qué autorizaciones y bajo qué reglas. Conocimiento que se queda en la empresa, no en una persona.
- Acompañamiento al equipo. No te entregamos un dossier y nos vamos. Formamos a quien lleva las compras para que las nuevas prácticas se mantengan cuando nosotros no estemos.
Qué te llevas
Lo primero, ahorro que puedes medir: cuando se negocia con método y se aprietan las condiciones de pago, el resultado aparece en la cuenta, no en una sensación. Lo segundo, control: sabes a quién compras, en qué condiciones y qué está pasando con tus proveedores, porque lo ves en un cuadro de mando, no porque preguntes. Y lo tercero, tranquilidad: las compras dejan de depender de que una persona concreta esté de buen día o siga en la empresa, porque las reglas están escritas y el equipo sabe ejecutarlas.
En la práctica, sales de esta etapa con un departamento de compras que ya no improvisa. Negocia porque le toca, homologa con criterio, mide lo que importa y se rige por unas reglas claras. Esa es la diferencia entre una empresa que compra y una empresa que gestiona sus compras.
El primer paso
Si te has reconocido en esta etapa, no necesitas un proyecto enorme para empezar a notarlo. Necesitas implantar bien las prácticas básicas, en el orden correcto y adaptadas a tu empresa. En una primera reunión miramos cómo compras hoy, dónde se te está escapando dinero y qué prácticas te darían más resultado antes. Sin compromiso y con datos sobre la mesa. Si quieres entender cómo encaja esto dentro del recorrido completo, echa un vistazo a nuestra consultora de compras y luego hablamos. Pide tu reunión y empezamos por lo que más te conviene.

